El Restaurante

 
 

Economía, clima o carácter de un pueblo podemos saberlo con sus pucheros y viandas, sabores y aromas lejanos que nos transportan a nuestra niñez . Evocamos un guiso, visualizamos un paisaje...

La Olla Tensina, tradicional del Valle de Tena, potaje de suaves maneras que aúna verduras, legumbres y derivados del Cerdo.

Un asado de carne también celebrará la llegada del vino como un laico advenimiento del sabor.

Pimiento asado y pelado desafiando las estaciones, dispuesto para acompañar un guiso de carne o venir en auxilio de una ensalada fría o templada como nuestra tradicional ensaladilla altoaragonesa.

La cebolla es insustituible en cualquier sofrito, punto de partida de guisos y ollas. La fresca, inapelable para armonizar ensaladas. Uno de los preparados más populares es el guiso perdiz. El éxito en el plato lo determinará la pericia con la planta nutricia que para entregar su alma al caldero nos hará derramar lágrimas.

Un ajoarriero canónico no puede dejar indiferente a un paladar despierto.

La carne de membrillo despliega un amplio espectro de sugerencias gastronómicas entre la inocente soledad de una lámina sobre un trozo de pan y la fecunda sociedad con platos de caza. Servido en postre con un cremoso queso de oveja sabe a gloria.

Ensaladas en verano; frutas en otoño; patatas asadas en invierno; verduras y sopas, siempre; guisos adobados con setas de temporada elaborados en los fogones enraizados en la pródiga tradición de la Alta Montaña. Cambios de estación, fiestas, todo estaba marcado por los alimentos.

Nuestros cuerpos y nuestras almas se han torneado en nuestras mesas ante el aroma de nuestros platos.